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Reseña: Final Fantasy XV Royal Edition

Aunque me pasé Final Fantasy XV nada más ser lanzado en 2016, lo cierto es que tenía curiosidad por los cambios realizados post-lanzamiento después de todas las críticas recibidas en su momento.

Lo cierto es que la historia del desarrollo de Final Fantasy XV ha sido un desastre desde su propia concepción como parte del Fabuna Nova Cristallis que iba a comprender Final Fantasy XIII, Final Fantasy Type-o y Final Fantasy XIII Versus, título éste que terminó convirtiéndose en Final Fantasy XV.

Un poquito de historia

Por ponernos en contexto, digamos que Square-Enix llevaba una temporada bastante desubicada como empresa. Tras una generación de PlayStation 2 donde Square-Enix había dominado la escena JRPG sin mucho problema, lo cierto es que ya se le veía cierto desgaste por querer abarcar más de lo que podía.

Esto además coincidió con la fusión de Square y Enix en lo que ahora conocemos como Square-Enix y en un cambio de dirección en muchos de sus títulos conocidos, mayormente con Kingdom Hearts y Final Fantasy. Afortunadamente, Dragon Quest quedó más al margen de todos los cambios empresariales, o al menos la rama troncal de la saga por que lo que son los spin-off terminaron de saturar medio mercado.

Después llegó la generación de PlayStation 3 y Xbox 360, donde pesos pesados de Square-Enix se marcharon para crear MistWalker y para crear algunos exclusivos para la consola de Microsoft que quería entrar con buen pie en el mercado japonés después de que la primera Xbox fuera totalmente ignorada. No es que lo consiguieran pero no se puede negar que Lost Oddissey y Blue Dragon fueron juegos bastante competentes y muchos comentaban que Lost Oddissey era lo que tenía que haber sido Final Fantasy XIII tras la decepción que provocó este título.

Lo cierto es que en la generacion PS3/Xbox360 hubo un cambio de paradigma que acentuaron aún más los síntomas de cansancio que presentaba Square-Enix. Y es que muchas empresas occidentales se tomaron en serio las videoconsolas y el foco pasó de estar en las producciones japonesas a estarlo en las estadounidenses en mayor parte y en menor medida en las europeas.

Muchas empresas japonesas no supieron leer el cambio que se estaba forjando en las formas de jugar del público occidental y se mantuvieron anquilosadas en lo que quería el público japonés y que, hasta ahora, tan bien les había funcionado en otros mercados… básicamente porque no había otra cosa.

Sin embargo, Square-Enix se quedó un poco entre dos aguas, hasta el punto de no convencer ni al público japonés ni al occidental.

Final Fantasy XIII fue toda una decepción, a pesar de no ser ningún fracaso en ventas, el juego no terminó de gustarle al público. A pesar de venir con un gran empaque técnico, el juego tenía una historia enrevesada, poco orgánica y pomposa por no hablar de un sistema de batalla con un concepto algo engorroso y unos mapeados acusados de pasilleros.

Visto el percal, Square-Enix decidió darle otro enfoque a su Fabula Nova Cristallis e intentar salvar los muebles. La dirección de FFXIII Versus pasó de Tetsuya Nomura a Hajime Tabata. Nomura es conocido por sus grandes diseños de personajes. Sin embargo, a la hora de escribir guiones, termina haciendo historias muy forzadas e innecesariamente complejas, como toda la saga de Kingdom Hearts.

Hajime Tabata decidió que la saga debería adapatarse a los nuevos tiempos donde primaba la acción, los mundos abiertos y una historia más simple sin tantas epifanías artificiales.

El desarrollo del juego fue pegando bandazos desde su presentación en 2006 hasta su lanzamiento en 2016 y esto se ve patente en el progreso del juego a medida que jugamos. Square Enix se jugaba muchísimo con este título, como un prestigio que había ido perdiendo con los lanzamientos de las entregas de Final Fantasy XIII, los desarrollos de las diferentes entregas de Kingdom Hearts o los títulos que buscaban traernos de vuelta Final Fantasy VII como Advent Children, Dirge of Cerberus, Before Crisis o Crisis Core. La cosa fue tanto que el lanzamiento de una entrega de Final Fantasy como Lightning Returns fue totalmente pasado por alto.

Final Fantasy XV llegó por todo lo alto, con una película, Kingsglaive, generada completamente por ordenador, una miniserie de 5 capítulos, novelas, etc… pero todo eso no podía tapar el queso de Gruyer que había supuesto el desarrollo del título.

Vayamos por partes

No sé por dónde empezar, si por las cosas que me han gustado o por las cosas que no. Se nota que el juego está hecho a retazos, tanto a nivel argumental como a nivel técnico. Por una parte tenemos un diseño artístico que choca entre lo que vemos y lo que nos cuentan: Las ropas de los 4 protagonistas, un coche super ostentoso, una invasión militar y ellos paseándose de roadtrip por un país enemigo sin más peligro que algunos ataques fortuitos de soldados robóticos.

Es muy difícil pensar que al protagonista, heredero del trono, le hayan usuarpado el poder, asesinado a su padre y secuestrado a su prometida mientras él se va de pesca y acampada con sus amigos, que son la supuesta guardia real del príncipe a pesar de ir vestido como un mafioso o a pecho descubierto mostrando abdominales. Este planteamiento a mí me parece muy chocante.

En la primera parte del juego, el desarrollo es a través de un mundo abierto clásico, donde en un mapa te presentan diferentes objetivos tanto principales como secundarios además de poder hacer batidas de cazas. Esto a priorio no suena mal pero moverte por el mundo es un auténtico coñazo. El juego te obliga a pasar el ingente tamaño del mapeado siempre con el coche, a veces en carretera hasta 7 minutos. Es verdad que luego te permite moverte a través de viajes rápidos pero siempre condicionado por los lugares donde te diga el mapa.

No hay un viaje instantáneo de un lugar a otro como en otros juegos y esto al final termina haciendo muy tedioso el moverte por el mapeado y desistiendo de hacer las misiones secundarias. Algo que podría haberlo arreglado eran los chocobos pero también hay que alquilarlos y son muy lentos. Es que hasta moverte 500 metros, que no debería ser más de 1 minuto corriendo, se convierten en un rato de paseo innecesario por un mapeado a todas luces vacío y sin ofrecer motivación alguna para visitarlo.

Tampoco es que las misiones secundarias sean especialmente atractivas. La mayoría son de recadero o de matar algún bicho en algún sitio. No aportan nada a la aventura principal porque además viven totalmente ajenas a la historia. Es decir, la mayoría están desvinculadas del contexto narrativo y no ofrecen trasfondo alguno que enriquezca la historia de los personajes.

Una vez que pasamos la parte de mundo abierto, el juego se vuelve extremadamente lineal y la historia se precipita con varios agujeros que ni los DLC rellenan y cuando lo intentan, lo hacen mal o son tremendamente insulsos.

La historia, tanto la principal como en lo DLC, hace aguas por todas partes. En el caso de Ardyn, uno de los personajes más interesantes del juego, se pierde la oportunidad de darle más profundidad y también de otorgarle voluntad. Al final en el juego dice que es lo que es por una cosa pero en el DLC resulta que muestra un motivo totalmente diferente y, encima, fuera de su propia voluntad.

Pero no es que los episodios de Gladiolus, Ignis y Prompto mejoren mucho la cosa. Aunque se nota cierta evolución desde el primero (Gladiolus) hasta el último (Ardyn) todos flojean en el cierre de agujeros en la integración con la historia principal… y es una pena porque la historia tenía mucho potencial si se la hubieran tomado en serio y no se hubieran empeñado en complicarla, otra vez, de forma innecesaria.

Parece que en Square-Enix son fans de enrevesar las cosas porque piensan que una historia es mejor cuanto más compleja sea. El problema es que quieren abarcar demasiado y terminan despachando personajes que en un princpio son importantes de la forma más ridícula posible, como es el caso del emperador del país enemigo, al que presentan de una forma ominosa al principio, obsesionado con el cristal y del que luego se libran de una forma totalmente irrelevante… o Ravus, el hermano de Lunafreya que podría haber dado más de sí.

Lo dicho, se nota que en el guión han escrito demasiadas manos y que han ido tomando decisiones e improvisando sobre la marcha, modificando el peso de ciertos personajes desde un punto de prioridad hasta luego acabar en la más total irrelevancia sin ningún motivo que lo justifique mas que mover el foco de la historia de un personaje a otro.

Si nos quedamos con la superficie de la historia, es un relato bonito y conmovedor con cierta profundidad, como si fuera un cuento. La historia del oráculo y del entronado que deben luchar contra una enfermedad que tiene el mundo y que está haciendo que los días cada vez sean más cortos amenazando con una noche eterna donde se llena de monstruos. Esto ya de por sí es una historia interesante pero les parecería demasiado simple y decidieron liarla.

Las cosas buenas

Bueno, ya me he despachado a gusto con todo lo que no me ha gustado, así que vamos con lo que sí. Para empezar a nivel técnico está muy bien construido. El Luminous Engine, a pesar de todos los problemas que tuvo en un principio, se mueve de forma muy fluida y sólida. Los cambios de clima y el ciclo dia/noche son muy correctos generando escenas muy bonitas.

A nivel sonoro nada que reprochar, Las composiciones de Yoko Shimomura, habitual de la serie Kingdom Hearts, suenan particularmente bien y hay alguna que otra partitutra que pone los pelos de punta.

Luego está la jugabilidad. El juego, a pesar de todos sus problemas a nivel narrativo, es muy divertido. Las batallas son espectaculares y los personajes se manejan muy bien, además son muy dinámicas y no se hace pesado batallar como podría pasar en otros títulos de la saga. Eso sí, el sistema de invocaciones, algo tan característico de la saga Final Fantasy, aquí queda relegado a una suerte de momento aleatorio en algunos combates, pero cuando ocurren son muy espectaculares.

Es verdad que en la parte de mundo abierto, hay pocas ciudades, y la mayoría de poblaciones se reducen a gasolineras con alguna construcción cercana. Todo el mapeado acusa las cicatrices de la interminable guerra que asola ambos países en una continua pugna aunque la gente que vive en ellos actúa como si no ocurriera nada. También puede ser que una vez que te acostumbras a la guerra, la gente tiene que seguir con su vida, pero eso ya depende de la filosofía que los propios creadores del juego quieran impregnar a la sociedad que vive en el título.

El juego funciona mucho mejor cuando se vuelve lineal que cuando está en un mundo abierto que parece forzado… el problema es que se vuelve demasiado lineal. Esto no es algo malo de por sí pero hace que se precipite todo el argumento de una forma un tanto súbita. Aun así, esto, que podría parecer negativo, también hace que se reenfoque la historia y deje de estar diluida con tanta misión insulsa en la parte de mundo abierto y centra, por fin, la historia en los protagonistas dándole un empaque mas verosímil.

Conclusiones

Aunque la Royal Edition mejora ciertas cosas del juego original, la base sigue estando intacta… para lo bueno y lo malo. Es decir, seguimos con un guión hecho a retazos, personajes que pasan de ser importantes a ser despachados de forma totalmente ridícula cuando no desapareciendo, un antagonista sin desarrollar, un agujero de varios años donde no se nos cuenta el progreso de los personajes durante ese tiempo y los DLCs que podrían haber ayudado a arreglar esto se centran en momentos que o no necesitaban explicación o son irrelevantes. Es que Final Fantasy XV se merece más una reinterpretación y ordenación de su argumento que Evangelion.

Por otra parte mantiene la diversión de sus batallas, de la exploración y de la historia que, a pesar de sus innegables fallos, sigue siendo interesante y muy épica.

Si le das una oportunidad no va a decepcionarte, sobre todo si dejamos de buscar Final Fantasy VII en cada título de la serie.

Ficha Técnica
GéneroARPG
Lanzamientomarzo de 2018
PlataformasPC, Xbox One, PlayStation 4
Precio
VersiónPlayStation 4 Pro
DesarrolladoraSquare Enix
PublicadoraSquare Enix
Análisis Técnico
Gráficos
8.5
Sonido
9
Jugabilidad
8
Diversión
6.6
Conclusiones
Me ha gustado
– A pesar de sus problemas, la historia – El sistema de combate – La banda sonora
No me ha gustado
– Los agujeros en la historia – El diseño de los personajes es muy chocante entre lo que te cuentan que pasa y lo que ves – Viajar por el mundo abierto se hace muy tedioso
VEREDICTO
A pesar de todos sus fallos, Final Fantasy XV es un juego muy divertido si sabemos perdonarle las incoherencias que han provocado su tortuoso desarrollo tanto a nivel narrativo como mecánico. La aventura de Noctis se merece una reestrecturación de forma que esté cohesionada de una forma coherente y lógica sin divagar tanto como hace el título original. Aún así, si somos flexibles en este aspecto, podemos disfrutar mucho del título.
7.5